Ideología

Ideología del Partido Carlista

AUTOGESTIÓN GLOBAL

La autogestión no es otra cosa que un medio para la constitución y funcionamiento de instituciones y comunidades basadas en la autonomía y en la capacidad de decisión de las personas, con el que se pretende su empoderamiento para la consecución de una sociedad más justa, libre y solidaria. Características:

  • Implica la autocrítica, la toma de conciencia.
  • Es Justicia y Solidaridad individual y colectiva.
  • Critica todas las formas de despotismo y de manipulación.
  • Permite la creación de una sociedad más igualitaria.
  • Faculta la soberanía social, territorial y alimentario.
  • Muestra la vía de transformación de la vida cotidiana.
  • Es el resorte del cambio de la sociedad.

La autogestión abarca todos los aspectos de nuestra vida, entre ellos el ideológico, territorial, político y económico.

AUTOGESTIÓN IDEOLÓGICA

El Partido Carlista cree que el pluralismo político o ideológico es un bien, no sólo por representar el respeto hacia la libertad de las personas, sino porque las ideas presentan constantemente a la sociedad otras materias de diálogo, otras visiones que fomentan la evolución e impiden el estancamiento ideológico.

Para que haya presentación de opciones ideológicas, libres de enfrentamientos, es preciso que los partidos políticos dejen de ser simples máquinas electorales y se transformen en comunidades políticas, de forma que la vida democrática interna de los partidos políticos no se vea reducida a realizar congresos o campañas electorales de forma esporádica.

Es preciso que sea permanente dentro de los partidos el diálogo de sus militantes y afiliados. Así es cómo vemos la autogestión ideológica a través de los partidos de masas.

AUTOGESTIÓN TERRITORIAL

La creación de un modelo federativo que permita la convivencia libre y voluntaria de los pueblos es uno de los objetivos del Partido Carlista. Creemos en un modelo territorial que debe estar construido de abajo a arriba, de forma totalmente democrática y solidaria, donde los pueblos tengan capacidad de decidir y puedan gestionarse libremente.

El Partido Carlista se manifiesta contrario a los intentos de confusión de los conceptos de Estado y Nación que el neoliberalismo tiende a equiparar  y que pretende inculcar a la sociedad falacias  como  «un  estado sólo puede tener una nación». El nacionalismo españolista, derivado de  su  centralismo,  realiza  la  apropiación  indebida  de la idea de España, anulando cualquier  otra visión o sentimiento de lo español, provocando la lógica reacción de quienes  se sienten excluidos por no ver reflejada su propia perspectiva.

La autogestión, presente a lo largo de la historia en nuestra tradición cultural, económica y socio jurídica en distintos modelos de soberanía y reciprocidad, es la base para la re-construcción de un modelo territorial basado en la unión libre de los distintos Pueblos que conforman el Estado Español, en nuestra terminología, Las Españas. Sí, lo decimos en plural, en contraposición a la España uniformizadora y centralista que nos pretende vender el liberalismo como único modelo de organización territorial.

AUTOGESTIÓN POLÍTICA

Para poder alcanzar la autogestión global, consideramos imprescindible el establecimiento de una democracia participativa a todos los niveles, que permita a los ciudadanos tomar las decisiones en la política de su comunidad, además de apoyar al ciudadano en lo que necesite según el nivel organizativo territorial correspondiente, siempre empezando por el más bajo y cercano al mismo.

AUTOGESTIÓN ECONÓMICA

El Partido Carlista defiende el socialismo de autogestión como sistema de organización socioeconómica en contraposición al sistema capitalista que, con sus centros de decisión y poder, administran y organizan la producción y dirigen el consumo de forma que impide a productores y a consumidores la menor libertad y participación en la toma de decisiones.

Por ello, creemos que el pilar central de la economía debe fundamentarse en las cooperativas, democracia laboral donde la dirección de la propia empresa es decidida por los propios trabajadores.

Esta concepción de empresa de autogestión permite devolver a los trabajadores el dominio sobre los medios de producción; de esta forma, ya no serán los trabajadores unos siervos del capital, sino a la inversa, siendo el capital una herramienta en manos de los trabajadores. Todo esto debe combinarse con una planificación democrática y flexible de la economía, con el objetivo de racionalizarla y orientarla hacia las necesidades de la sociedad.

DERECHOS HUMANOS

Para el Partido Carlista la defensa consecuente de los Derechos Humanos es consustancial a nuestro proyecto socialista democrático, siendo el eje que vértebra y estructura dicho proyecto.

Entendemos a la Declaración Universal como un verdadero programa revolucionario, pues su realización real supondría una ruptura radical con el actual sistema social, que no permite un auténtico desarrollo de los derechos al trabajo, a la cultura, a la no discriminación, etc., siendo incapaz de asegurar su cumplimiento por mucho que los proclame en constituciones y textos teóricos.

Así la realización de todos y cada uno de los Derechos Humanos solo es posible en un nuevo contexto social, económico, político cultural que posibilite el fin de todo tipo de explotación y opresión.

ECOLOGISMO

El actual proceso de destrucción de la Naturaleza, que lleva a poner en peligro la existencia misma de la especie humana, es uno de los retos fundamentales de nuestro tiempo. Este proceso es el producto lógico del sistema socio-económico que tiene como finalidad el lograr el máximo beneficio privado posible a cualquier precio.

No caben pues soluciones o reformas sectoriales, el problema ecológico tiene que verse y resolverse en su conjunto, y la necesaria solución global pasa por un cambio drástico de sistema socio-económico a nivel mundial.

El Partido Carlista  fiel a su visión comunitaria, propone construir un modelo socio-ecológico de desarrollo sostenible, en el que el balance ambiental de cada actividad humana sea un principio que guíe la economía y la política. No es el ecosistema el que tiene que ajustarse al modelo de desarrollo económico, sino que tiene que ser precisamente al revés.

FORMA DE GOBIERNO

El Partido Carlista respecto a la forma de jefatura de Estado se declara accidentalista entre una estricta confederación de repúblicas o una monarquía confederal y plurinacional.