¿Los G.A.C. eran de extrema derecha?

Artículo publicado en Diario de Navarra, 19/02/2021.

En respuesta a Ana Ollo, Consejera de Relaciones Cuidadanas del Gobierno de Navarra y don Martín Zabalza, Director General de Paz Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra.

Estimada Ana Ollo, el pasado 9 de febrero, el Departamento de Relaciones Ciudadanas que usted dirige presentó públicamente el informe El terrorismo desconocido sobre la actuación de la extrema derecha en Navarra durante la Transición. En este informe se cataloga de extrema derecha y vinculándolos a esos actos terroristas a los Grupos de Acción Carlista (GAC), organización a la que pertenecimos los abajo firmantes. Además se tildaba igualmente de ultraderechistas a las Juventudes Carlistas y al Movimiento Obrero Tradicionalista (MOT).

Como se explica pormenorizadamente en el citado estudio, encargado por el Gobierno de Navarra a la Universidad Carlos III de Madrid, también se asocia esos grupos a la defensa del franquismo, a una «feroz oposición al proceso democratizador», a la «versión española del fascismo» (pág. 12), a un «acuciante conservadurismo, añoranza férrea del pasado franquista, una actitud anquilosada e inmovilista», a «la defensa a ultranza del pasado» y a los «mecanismos represores», que veían «en la naciente democracia en España un verdadero enemigo del régimen político y dictatorial que ellos añoraban», además de tener como objetivo «causar el terror y miedo a toda la sociedad», teniendo como objetivos a intelectuales, periodistas, nacionalistas, independentistas, libreros, bibliotecarios, profesores e, incluso, a «mujeres periodistas, mujeres empresarias y trabajadoras» (pág. 23).

Los autores del informe aseguran en su introducción que han «intentado reconstruir los hechos a través de sus vivencias y testimonios» pero, en realidad, de las 40 páginas que lo componen, solamente siete intentan explicar en qué consistieron aquellos atentados, ocupando el resto numerosas referencias bibliográficas y disquisiciones sobre el marco legal que la actividad terrorista ha tenido en las distintas administraciones y gobiernos. Por eso resulta sorprendente que el equipo investigador califique a los GAC, el MOT y las Juventudes Carlistas de extrema derecha solo en base a la lista publicada en ¿Qué es la ultraderecha?, un pequeño libro divulgativo, sin profundidad ni rigor científico, escrito por el periodista Ramón Pi en 1976.

Los GAC fueron, durante los años 60 y comienzos de los 70, una de las fuerzas más avanzadas y progresistas dentro del amplio espectro ideológico del carlismo, lo mismo que las citadas Juventudes Carlistas y el MOT.

Estas dos últimas organizaciones, desde finales de los años 50, fueron impulsadas por los universitarios de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas (AET), quienes sentaron las bases ideológicas para la evolución política del carlismo, permitiendo así que un segmento importante de la sociedad española pasara de posiciones tradicionalistas a otras claramente comprometidas con el progreso social y la democracia.

Así se puede comprobar, si el equipo investigador hubiera hecho su trabajo con seriedad y rigor, en innumerables documentos, declaraciones, boletines, panfletos y, sobre todo, en los testimonios de quienes protagonizaron aquellos hechos, por los que sufrimos persecución, torturas, juicios, consejos de guerra, años de cárcel y exilio, siempre comprometidos por una sociedad más democrática y socialmente avanzada.

¿Cómo es posible que el Gobierno de Navarra haya dado validez a semejante absurdo? ¿Acaso se puede investigar unos hechos sin tener en cuenta el testimonio de quienes son acusados de tal barbaridad? ¿Es que el Gobierno de Navarra no tiene la capacidad de conectar con nosotros cuando algunos hemos vivido siempre y seguimos viviendo en Navarra?

Se asegura también que en los sucesos de Montejurra de 1976 participó el Tercio de Requetés y que fue «identificado uno de los autores». Está claro que ni siquiera se han molestado en consultar la prensa de la época ni tampoco el llamado Libro Negro sobre aquellos luctuosos acontecimientos, donde se identifica a varias de las organizaciones ultraderechistas internacionales y a decenas de atacantes. Es cierto que participaron requetés en aquellos hechos, probablemente cientos, tal vez miles€ pero estaban en el lado de las víctimas no de los atacantes.

En esos años los «tercios de requetés» ya no existían como organización, aunque eso no impide que cualquiera pudiera utilizar su nombre de forma ilegítima. Sí existía la hermandad de excombatientes de Tercios de Requetés, presidida por Ignacio Romero Osborne, condecorado por las graves heridas sufridas en la Guerra Civil.

El régimen de Franco le retiró esa condecoración por haber firmado un manifiesto a favor de la amnistía de todos los presos y exiliados políticos antifranquistas. También impulsó la Asociación de Excombatientes de la Guerra Civil, que aglutinaba tanto a antiguos requetés como a combatientes republicanos, protagonizando actos de reconciliación entre contendientes de aquel enfrentamiento fratricida. Entre sus socios fundadores figuraban personalidades de la talla de Enrique Tierno Galván, Joaquín Ruiz-Giménez y Antonio Buero Vallejo.

Estimada Ana Ollo, la simplificación, la frivolidad, los prejuicios no deben guiar una investigación histórica de este calibre, como ha ocurrido en este caso, y mucho menos si se ha realizado a costa del dinero de los navarros. ¿Realmente cree que se puede mancillar la dignidad de unas personas sin que haya respuesta?

Por el derecho a la verdad, la justicia, la memoria histórica, le pedimos, y así lo hacemos extensivo a todos los grupos parlamentarios de Navarra, que devuelva ese fallido trabajo a la Universidad Carlos III, que organice un debate público y abierto con sus autores al objeto de que dispongan de la información adecuada para su corrección, en vez de enfangarse en el lodo de la infamia, la calumnia, la injuria y la difamación. Es, en definitiva, intolerable que, con dinero público, se insulte de forma tan indigna e injusta a quienes, a costa de la persecución, la tortura y la cárcel, luchamos contra la dictadura, por la democracia, por nuestras libertades históricas y la justicia social.

Firman este artículo: José María Porro, Ángel Martorell, Javier Lusarreta, Juan José Garay y Carlos CatalánAntiguos integrantes de los Grupos de Acción Carlista (GAC)