EL FEDERAL Nº 65

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Todos los días son el 8 de marzo ¡ORGANÍZATE Y LUCHA! Partido Carlista

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Ricardo, Aniano vuestra sangre es semilla de libertad

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40 años de los asesinatos de Montejurra

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No a la violencia contra las mujeres

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8 de Mayo Montejurra. 1976-2016 40 años de los asesinatos. 40 años de impunidad

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NO AL TTIP

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Salvemos Montejurra-Salba dezagun

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1 de MAYO, DEFIENDE TUS DERECHOS

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Contra las medidas del Gobierno del PP

 

Que hablen los ciudadanos

por manuel gómez, Secretario de Organización y Comunicación de la UGT de Navarra – Jueves, 13 de Septiembre de 2012 – Actualizado a las 05:07h

EN política, los ciudadanos estamos más que acostumbrados a medir la distancia que existe entre lo que se promete en campaña y lo que se hace una vez en el poder. Ningún Gobierno cumple exactamente su programa -algunos, incluso, lo incumplen amplia y descaradamente-, entre otras cosas, porque los deseos y anhelos que expresa el programa electoral deben pasar luego por el tamiz de los imperativos de la realidad. Los políticos salvan esta distancia apelando al pragmatismo, un término recurrente, que suele consistir en realizar el consiguiente ejercicio de ajuste entre lo que se quiere y lo que se puede hacer. De ahí el escepticismo con el que los votantes acogen las promesas electorales.

Pero una cosa es incumplir en mayor o menor medida los compromisos electorales alegando fuerza mayor y otra muy distinta hacer exactamente lo contrario de lo que se prometió en campaña -el último debate electoral representa el testimonio más elocuente- y se reiteró en el discurso de investidura. Eso es simplemente mentir y eso es lo que el Gobierno del PP ha convertido en seña de identidad: hacer de la mentira una forma, la única en su caso, de ejercer la política.

Primero, fue la mentira preventiva o preelectoral, aquella de “no subiremos los impuestos y no abarataremos el despido”. No sólo se negó con fines electorales lo que se pensaba hacer nada más ganar las elecciones, sino que, en un ejercicio de perversión política sin precedentes, se argumentó con auténticas perlas: “Subir impuestos es de izquierdas y significa más paro y más recesión”; “no pretendo abaratar el despido, sino promover que el contrato indefinido sea la regla general” -afirmó Rajoy-. A renglón seguido se subió el IRPF y se impuso una reforma laboral que acaba con el Derecho del Trabajo, establece prácticamente el despido universal y gratuito, y consagra la precariedad a través del contrato para emprendedores.

Después, la mentira pura y dura: “Yo le voy a meter la tijera a todo salvo a las pensiones públicas, la sanidad y la educación”, aseguró Rajoy. Pues bien, a los pensionistas se les castiga con más impuestos y el repago farmacéutico (“no soy partidario del copago en la sanidad”, dijo también el presidente), y a la sanidad y educación públicas los brutales recortes las están dejando irreconocibles.

Siguiendo con los impuestos, Rajoy afirmó que “la amnistía fiscal es impresentable, antisocial e injusta”, amnistía que se ha apresurado a decretar para los defraudadores, y que “la subida del IVA es contraproducente, injusta y un sablazo de mal gobernante”. No hay mejores palabras para calificar la actuación del Gobierno en esta materia.

Pero ya nos anunció también Rajoy: “No voy a renunciar a la soberanía del pueblo español y a que las grandes decisiones económicas las tome el Parlamento nacional”. Donde dice soberanía entiéndase imposición y sustitúyase Parlamento nacional por FMI, Eurogrupo y Banco Central Europeo y la frase cuadra a la perfección.

Ganar las elecciones con mentiras y gobernar a golpe de embuste es un fraude democrático en toda regla. Un fraude que no atenta contra la legalidad vigente, pero que erosiona profundamente la legitimidad del Gobierno que así se comporta y, sobre todo, y esto es lo más grave, que socava los cimientos de la democracia, desprestigiando no ya a uno de sus poderes, el Ejecutivo en este caso, que se puede cambiar con unas nuevas elecciones, sino al propio sistema, que, al menos por ahora, no tiene mejor alternativa.

Y eso es lo que está haciendo el Gobierno cuando da la vuelta a sus promesas electorales como si fueran un calcetín, trata de ocultar buena parte de sus decisiones, miente constantemente a la opinión pública y hurta a los ciudadanos la capacidad de decidir sobre medidas que están desmantelando nuestro modelo constitucional de Estado social, adoptándolas, además, de forma unilateral, sin consenso alguno y amparándose en una mayoría absoluta lograda mediante el engaño masivo.

Por eso, docenas de organizaciones sindicales, sociales, sectoriales y profesionales hemos constituido la cumbre social en Navarra y en el conjunto de España, para exigir al Gobierno que someta sus decisiones al veredicto del pueblo, que es el verdadero sujeto de la soberanía. Y por eso nos vamos a concentrar masivamente en Madrid el próximo 15 de septiembre. Porque creemos que ha llegado el momento de decir basta, de impedir que este Gobierno se salte todas las líneas rojas del modelo de convivencia del que nos dotamos al salir de la dictadura franquista.

Se trata de defender la democracia, los derechos sociales y laborales, y los servicios públicos. Se trata de salvaguardar la educación y la sanidad públicas, la dignidad laboral y el bienestar social.

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Por la transparencia

 

 

Rompiendo plumas por Assange 

Ramón Doria Bajo, Notario – Miércoles, 29 de Agosto de 2012 – Actualizado a las 05:07h

ASOMBRÉMONOS, todavía, como Julián Assange, quedan buscadores del übermenschen (Nuevo y superior hombre – Nietzsche en Zaratustra), todavía quedan héroes! ¡Lástima que los que estamos clasificados, según Maquiavelo, en la segunda categoría de inteligencia, los que aún no entendiendo las cosas por nosotros mismos, sin embargo, sí somos capaces de entenderlas cuando nos las explican; nosotros, los denominados la Élite Técnica, los que tras la mesa de nuestro despacho hacemos girar diariamente la explotadora rueda que rige los destinos de la actual raza humana; nosotros los que ante la persecución que está sufriendo Assange miramos despistadamente para otro lado como si la cosa no fuera de nuestra incumbencia; nosotros que cuando a Assange le sobrevenga un suicidio repentino o una enfermedad letal y fulminante, timoratamente y por lo bajini, exclamaremos compungidos: era un valiente, ojalá hubiera podido publicar todo lo que sabía; nosotros, sí, los bienvivientes, los eficaces, los tapados, los cobardes ¡Lástima de elite!

Si en vez de un solo Assange entre los 7.000 millones de habitantes, hubiera mil caballeros Assanges que se enfrentaran a “los trescientos o cuatrocientos canallas que fomentan las guerras… para robar” (Voltaire en Diccionario Filosófico) estos volverían a pensarse sus acciones. Como ocurrió tras la Revolución Rusa de 1917, cuando Los Canallas aflojaron las cadenas y dejaron florecer la Europa del bienestar. Pero no, ahora no son tiempos de revoluciones. Ahora Los Canallas saben que pueden ganar el tiempo perdido; saben que el ejército enemigo, el 99% de la población está todavía embotado, embriagado, alucinado por los últimos vapores de aquella sociedad del bienestar; saben que al igual que los degenerados caballeros malteses dejaron abrevar al Gran Turco y ello les perdió, también las engordadas clases medias europeas han perdido su capacidad de lucha y ello les perderá, y saben también Los Canallas que: Europa como Assange son ambos un mal ejemplo para el conjunto de la humanidad. ¡Qué tontería es esa de los derechos laborales! ¡Qué ocurrencia más descabellada es que los pobres puedan acceder a la educación! A los productores hay que tratarlos como a los mulos: curarles las heridas cuando todavía tienen capacidad de trabajar y, cuando dejan de ser mínimamente productivos, llevarlos al matadero para hacer chorizos. ¡Faltaría más!, se dicen ufanamente en sus secretas reuniones los cuatrocientos que mangonean el mundo.

Mundo que, aunque sea solo por fuera, algo ha cambiado. Pensemos: hace 200 años USA era colonia de Inglaterra y ahora es al revés. Sin embargo, si ampliamos la mirada vemos cómo hace 500 años los judíos dominaban Toledo y hace ya 300 que los mercaderes empezaron a dominar a los legisladores británicos u holandeses. Y si la volvemos a ampliar veremos cómo, aunque hayan cambiado los apellidos y unas veces se les llame sumerios, otras hititas, otras macedonios, otras judíos, otras españoles, otras ingleses y luego el amigo americano, siempre son los mismos trescientos o cuatrocientos canallas que hacen las guerras y nos roban nuestro pan. ¡Qué pena que falten tantos años todavía para que la humanidad tome conciencia de sí misma y cambie de verdad!

¡Va por el Quijote Assange, azote de gigantescos molinos y desenmascarador de las triquiñuelas de los molineros!

 

 

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Por un proceso constituyente

Por el proceso constituyente

Jueves, 16 de Agosto de 2012 – Actualizado a las 05:08h

En  este país desde 1978 han subsistido dos demandas irredentas de ruptura constituyente: la que trabaja por la República y la que exige el derecho de autodeterminación. El 15-M nació al margen de esas dos demandas. Es cierto que su grito de guerra, el “no nos representan”, atrae simpatías de todo tipo, entre ellas las de estas dos anhelos históricos, el de República y el de la autodeterminación. Pero en su origen el 15-M apuntaba a otro sitio: fue una denuncia contra ese complejo inseparable -van en el mismo lote- de corrupción, bipartidismo altergobernante y sometimiento de las instituciones representativas a los mercados y las finanzas. Hace un año no se cuestionaba la Constitución y las instituciones derivadas de ella, pero sí se exigían reformas de calado en la transparencia política, en la representatividad y en la participación popular. Nada cambia tanto la subjetividad de las personas como verse envueltas en el torbellino de las acciones colectivas, intentando ser protagonista de una realidad cambiante y acelerada. El 15-M ha participado, protagonizado y también sufrido derrotas, las mismas que comparte con toda la ciudadanía.

En septiembre de 2011 nos reformaron la Constitución. Por su contenido (“el pago de los intereses de la deuda pública tendrá prioridad absoluta para todas las administraciones”) y por las formas antidemocráticas, esta reforma constitucional marca el punto en el que el movimiento 15-M se enajena por completo de la Constitución: no nos representan, pero la Constitución de 1978-2011 tampoco. Si alguien duda de hasta qué punto es clave ese artículo reformado en todo lo que está pasando, hay que recordarle solamente que el impago reciente de la Generalitat catalana a la sanidad concertada se produjo porque en esas mismas fechas les vencía el pago de las deudas a los bancos. Los bancos alemanes, acreedores de los bancos españoles, se están financiando mediante el mecanismo de que el BCE preste a la banca española al 1% dinero que se invierte en deuda pública al 6% y al 7%. La Reforma Constitucional de 2011 ha devenido en una hipoteca constitucional sobre los bienes comunes, los bienes públicos, lo que es de todos.

Las elecciones de noviembre de 2011 arrojaron una abrumadora mayoría a favor de uno de los dos partidos altergobernantes. Mayoría obtenida no por méritos propios, sino por desafección de la ciudadanía hacia el otro. Transcurridos unos meses, hoy tenemos una mayoría absoluta absolutamente contestada por la sociedad. Nunca ha estado más vigente el “no nos representan”. No nos representan ni los de ayer ni los de hoy, ni los de ahora ni los que están previstos para dentro de cuatro años. Porque previsto está, como hay Dios-Constitución, quien sucederá a los que ahora gobiernan. En este periodo la monarquía también ha estado a la altura de la coyuntura histórica, y con su comportamiento personal ha consumado el descrédito institucional. Lo mismo podemos decir, anecdóticamente, del poder judicial.

No hay salida a la crisis económica que no pase por romper el marco institucional. No hay Hollande, salvo para el que quiera volver a engañarse en unas nuevas elecciones bipartidistas. No hay crecimiento, ni keynesianismo, ni Krugmann, ni Stiglitz, ni socialdemocracia. Es indudable, y en eso estamos de acuerdo con esas doctrinas económicas, que la prosperidad económica (dejemos de hablar de crecimiento, por favor) no será posible sin alimentar la demanda. Pero la única demanda susceptible de ser alimentada es la que se derive de una redistribución de la riqueza hacia las clases populares, hoy expoliadas. La única salida técnica a la crisis es, también, la única salida justa: rescatar a los ciudadanos y no a la banca. Y para eso, el marco institucional se levanta como la barrera definitiva. Hay que romper el marco, el régimen.

Puede asustar a muchos la radicalidad de esta conclusión. Pero cuando la realidad que vivimos deviene en imposible, es cuando las propuestas más utópicas se convierten en necesarias. Hoy es imprescindible un proceso constituyente que empodere a la ciudadanía, que revierta el despojo. Porque no hay salida. No hay otra salida.

¿De qué naturaleza ha de ser ese proceso constituyente? De entrada, no es ni puede ser el 15-M -ni nadie- el único actor de ese proceso. Nuestros propios defectos -ser difusos, carecer de estructuras organizativas jerárquicas- son una garantía de autenticidad, pero no pueden ser la forma que tome el proceso constituyente. Tendrá que organizarse un movimiento con la participación de todos.

En Navarra, como en otras partes del Estado, se plantea con especial intensidad si ese proceso constituyente puede conectar o no con la reivindicación clásica del derecho de autodeterminación demandada por un importante sector de la ciudadanía. Un proceso constituyente abre la posibilidad al reconocimiento de ese derecho, pero no prejuzga el resultado, imprevisible, así como el marco territorial -España, Europa o Euskalherria- en el cual triunfe finalmente. Pero que nadie dude de que el éxito de ese proceso no vendrá sin la suma de todos y esta suma, hoy por hoy, no tiene otro denominador común que el rescate de las personas por delante de los mercados y las finanzas. Porque la dignidad es la patria común de todos.

Mauro Arboletto, Iñaki Arzoz, y Felipe Martín-

 

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¿Demasiados políticos?

 

Reducir parlamentarios. Quid prodest?

por miguel izu – Viernes, 27 de Julio de 2012 – Actualizado a las 05:06h

A río revuelto, ganancia de pescadores. Andan nuestras aguas políticas y económicas tan revueltas que abundan los pescadores deseosos de aprovechar la ocasión. Quienes ya en tiempos de aparente bonanza proponían reducir el Estado de bienestar, o simplemente el Estado, cortar gasto público, desregular el mercado de trabajo, los mercados financieros o cualesquiera otros mercados explotan la oportunidad para adoptar esas medidas aunque no estén en las causas de la crisis. Todo responde al mismo interés de limitar y reducir el poder político (que en una democracia corresponde a todos los ciudadanos) para dar rienda suelta al poder económico (detentado por unos pocos). Parte de la campaña pasa por desprestigiar a los políticos en general y a los miembros de los parlamentos en particular. Cierto, los propios políticos, no todos pero muchos, demasiados, han contribuido a su desprestigio y a la creciente indignación en su contra. Los ejemplos de políticos corruptos, sinvergüenzas, caraduras, mentirosos y bellacos son tan abundantes y están tan presentes a diario en las páginas de la prensa que da la impresión de que esa es la norma, los casos de pésima gestión, despilfarro, abuso y hasta malversación o desfalco por su parte son tan frecuentes y notorios como sonrojantes. El problema viene cuando la legítima indignación popular se manipula con argumentos demagógicos para hacer creer que la cuestión no es exigir responsabilidades (incluidas, en su caso, las penales) ni sustituir a los malos políticos por mejores representantes de la ciudadanía, sino simplemente prescindir de todos ellos o, cuando menos, reducir su número. Que no se traduce en reducir los políticos profesionales que viven saltando de un cargo a otro, por ejemplo con una deseable desburocratización de los partidos para permitir el acceso de ciudadanos que no quieran dejar algo tan importante como la política en manos de sus profesionales, sino en reducir los cargos políticos. La reducción de cargos representativos (otra cosa son los cargos ejecutivos, los asesores y otras mamandurrias) dificultaría aún más ese acceso de la ciudadanía a los resortes del poder. Resulta así la paradoja de que en la misma reivindicación de reducir cargos coinciden indignados ciudadanos de a pie con interesados políticos gobernantes, organizaciones ligadas a la oligarquía financiera con sindicatos de clase, la derecha más conservadora con sectores progresistas y hasta revolucionarios.

Cuidado. No arrojemos con el agua sucia de la palangana al niño que estábamos bañando. Quizás a los que jalean el deshacerse del agua sucia en realidad lo que les sobra es el niño. Preguntémonos a quién beneficia todo esto, a qué intereses responde esta ansia por promover la falsa idea de que tenemos demasiados representantes y de que conviene reducirlos. Digo falsa idea porque, en contra de la opinión interesadamente extendida, ni en España ni en Navarra existe un intolerable exceso de parlamentarios comparando con otros países o comunidades. En algunos de esos mensajes que recorren Internet para sostener lo contrario se alude al caso de Noruega, Suecia o Dinamarca que no tienen Senado. Y no lo tienen, pero no se dice que sus parlamentos unicamerales tienen un diputado por cada 27.000, 30.000 y 31.000 habitantes, respectivamente, cuando en España sumando diputados y senadores solo hay un representante por cada 77.000 habitantes. Tanto Congreso como Senado son cámaras comparativamente reducidas; frente a los 350 diputados de España en las cámaras bajas de Alemania, Italia, Francia o Reino Unido hay, respectivamente, 622, 630, 577 y 646 miembros; en la de Polonia, con una población algo menor, 460 diputados .                                                                                                                                                                                                                                                 Cierto que, además, están los 1.218 parlamentarios autonómicos pero no es un número tan exagerado como se dice. Comparando Alemania con España, cada uno de los 1.890 miembros de un Landtag representa a 43.000 habitantes, cada parlamentario autonómico a 38.000 habitantes. Cierto que en la tabla de parlamentarios por población Navarra figura en cabeza, lo que no se dice es que junto a las demás comunidades de menor población (La Rioja, Cantabria, Baleares, Extremadura) y ello no es casual. Sucedería lo mismo comparando orquestas sinfónicas, saldrían más músicos por habitante porque necesariamente hay un número mínimo para que la cosa funcione; no tiene sentido suponer que la orquesta de una comunidad con la mitad de población que otra tiene que tener la mitad de clarinetes o de trombones. Aunque los ciudadanos de a pie tiendan a creer que un parlamento está constituido solo por el Pleno y que solo trabajan los portavoces una vez a la semana, lo único que ven en la televisión, su organización y funcionamiento son mucho más complejos. Existe una Mesa que dirige la gestión (entre cinco y siete miembros), una Junta de Portavoces (tantos como grupos), una serie de comisiones (13 en Navarra) donde deben estar presentes todos los grupos proporcionalmente. A menos miembros de cada parlamento, menos miembros en cada grupo parlamentario y más órganos a los que debe pertenecer cada parlamentario, multiplicando su trabajo. La cuestión es especialmente peliaguda para los grupos minoritarios cuyos pocos miembros apenas dan abasto a todas las reuniones, a leer toda la documentación, a preparar las intervenciones para no decir demasiadas tonterías, a estar disponible para recibir a ciudadanos y colectivos, a tratar con los medios de comunicación, a visitar instituciones y poblaciones por toda la comunidad, etcétera. Cierto, quizás sobren parlamentarios en los grupos mayores, sobre todo en los que sostienen al gobierno de turno ya que se limitan a aplaudir, pero por experiencia propia sé que en los grupos pequeños faltan manos y horas al día. Por otro lado, la reducción de miembros puede suponer, dada la distorsión que genera el sistema electoral habitual en España, una reducción en la proporcionalidad que beneficiaría, gracias a la regla d’Hondt, al grupo mayoritario y perjudicaría a los grupos minoritarios y que distorsionaría todavía más el pluralismo y la plasmación de la voluntad popular.

Contrariamente a lo que se dice, en una democracia el control al Gobierno no se hace por el Parlamento ya que el partido que gobierna suele tener mayoría y esa mayoría se limita a ovacionar y a hacer oposición a la oposición. El control se hace por la oposición en el Parlamento. En otros tiempos ese control se evitaba por el monarca absoluto o por los primeros gobiernos constitucionales espaciando la convocatoria de Cortes o limitando los períodos de funcionamiento; hoy que esto no es constitucionalmente posible, para ahogar el control, para ahogar a la oposición parlamentaria, una buena técnica es reducir parlamentarios. Menos parlamentarios, menos capacidad de trabajo de la oposición, menos oposición, menos control. Que gobernantes como Yolanda Barcina o Esperanza Aguirre propongan la reducción de parlamentarios autonómicos (o su supresión, como ha llegado a sugerir la segunda) no es casualidad.

La supuesta ventaja, el ahorro económico, se puede obtener fácil y en mayor cuantía de otro modo. Si el Parlamento de Navarra, en lugar de ofrecer una retribución fija a todos sus miembros la ofrece solo, por ejemplo, a tres o cuatro como máximo por grupo parlamentario (entre 18 y 24 parlamentarios, ya que hay 6 grupos) el ahorro sería mayor que con una reducción de 50 a 40 parlamentarios, la que se puede hacer dentro de los límites del Amejoramiento. El trabajo parlamentario padecería poco porque, en la práctica, esos son los que asumen casi todo el trabajo. Tampoco afectaría a la representatividad. Pero a lo mejor eso es justamente lo que no se quiere.

 

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Calendario del Congreso

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Solidaridad del Partido Carlista con los mineros

SOLIDARIDAD DEL PARTIDO CARLISTA CON LA LUCHA DE LOS MINEROS.

 

El Partido Carlista quiere manifestar publicamente su apoyo y 

solidaridad al sector de la minería y a sus familias, en estos duros 

momentos en que están en juego no solo miles de puestos de  trabajo, 

sino la supervivencia de una cultura y una forma de vida, basada en la 

unión, el esfuerzo, el trabajo y el compañerismo.

Pedimos al gobierno del PP, que igual que está luchando por conseguir 

dinero para salvar de la quiebra a varias entidades bancarias, ponga 

el mismo interes en obtenerlo para garantizar un futuro duradero a la 

minería del carbón.

Llamamos a participar y apoyar la manifestación que tendrá lugar el 

próximo día 11 de julio en Madrid, coincidiendo con la llegada a la 

capital del estado de diversas marchas mineras, procedentes de 

Asturias,Aragón y Castilla y León.

 

 

Consejo Federal de Dirección del Partido Carlista de las Españas.

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Ficciones

 
 

por Jesús Barcos, * Periodista y consultor – Domingo, 17 de Junio de 2012 – Actualizado a las 05:10h

 Un periodista y economista llamado Jordi Goula denunciaba hace tiempo la falta de sentido crítico de la gran mayoría de los medios en la época de las vacas gordas. Si lo pensamos un poco, toda nuestra historia contemporánea está repleta de ficciones o trazos ficticios. La ficción del ladrillo es evidente; del España va bien primero y de la solidez financiera después, mientras el sueldo medio anual decrecía de 19.802 euros a 19.680 euros de 2002 a 2006. Hoy, por el contrario, nos encontramos con la ficción de la “austeridad” como salvavidas, de los recortes “modernizadores” o del mito de la autocontención de los mercados, que con el PP, oh sorpresa, también aprietan y ahogan. Con esta crisis, además, se ha derrumbado la ficción discursiva de que se hacía lo que buenamente se podía para resolver la pobreza en el mundo. O la ficción de la liberal mano invisible, un cuento cuasi onírico pero con valedores con mucho poder.

“La precariedad de la existencia impone valernos de ficciones”, ha escrito Enrique Lynch. Ello sin embargo nos conduce a un círculo vicioso, con riesgos evidentes que él mismo advierte. Existen ficciones históricas muy potentes hasta hace bien poco que ha costado visualizar: la de parte del relato de la Transición, diseñado entre el mito y la ocultación. No desenterrar muertos para no “reabrir heridas” y demás.

Qué decir de la ficción que ha edificado durante estos años la monarquía juancarlista, hasta que el asunto se les ha venido parcialmente abajo.

Relato imaginario construido tras muchos años de culto a la personalidad en la mayoría de los medios. No olvidemos tampoco la ficción de la aconfesionalidad del Estado, si atendemos a determinadas noticias o comportamientos, entre otros del propio Jefe del Estado. O la ficción de hace años de las armas de destrucción masiva, de la guerra limpia y contenida, o de tanto sobrecoste militar acumulado. Los intereses políticos más espurios lo que precisamente pretenden es un alejamiento colectivo y radical de la realidad. Como cuando por ejemplo en 2003 el exportavoz popular Miguel Ángel Rodríguez escribió en La Razón a propósito de Irak: “Las imágenes de la guerra son terribles, y mucho más ver a una niña herida. Pero la política no consiste en agarrarse a estas cosas”. La violencia real como recurso para una ficción. Un clásico. Las sangrientas imposiciones que representaron el franquismo o ETA, padecidas durante décadas, pretendían levantar una uniformidad inexistente, a base de imponer miedo y dolor.

En esta democracia de la política espectáculo algunas ficciones más recientes estriban en el bipartidismo y el pretendido olvido del papel de los poderes fácticos, ahora que hemos descubierto el sometimiento financiero. O en esa leyenda tan en boga y no menor de que la gente que politiza suele ser de izquierdas. ¿Se acuerdan de la España plural de Zapatero, o de los recortes de mayo de 2010? ¿Del despliegue mediático ante la llegada de Obama a la Casa Blanca? ¿Y de los papeles de Wikileaks?

Otras ficciones son seudo culturales: el fútbol como asunto capital, los telediarios espectáculo, la telebasura, la llamada “fiesta del toro”, o toda la publicidad que consumimos cada día más o menos precavidos. “Lo importante no es lo que pasa, sino quién define los acontecimientos”, señalaba El Roto en una de sus viñetas. A menudo no sabemos y hasta no queremos saber lo qué ocurre. A la vista está lo que ha pasado con ciertas élites. Y es que se nos deseduca en la ficción, en un relato legendario y tremendamente ideológico que a fuerza de repetirse cala y permea. Y que cuesta años sacarse de encima. La curiosidad, leer, contrastar y cuestionar ayuda a sacudirse tanta leyenda, y a recordar que toda comunicación institucional tiene algo de ficticio y que todo mito necesita, para poder serlo, de la comunicación.

Hace años el sociólogo Vicente Verdú analizó el “capitalismo de ficción”: “no se preocupa tanto por la mercancía como sí por la idea que ésta aporta. No se valora su utilidad sino lo que significa”. Este capitalismo persuasivo supo, para empezar, venderse sin nombrarse, y en general durante muchos años se habló de economía de mercado, convertida hoy en economía del mercado. Dos datos concluyentes: antes de la crisis, según la OIT, la mitad de los trabajadores del mundo vivía en la pobreza mientras que, según la FAO, 25.000 personas morían de hambre a diario.

Un sistema cínico el capitalista, que además acude a ese papá estado del que tanto despotrica cuando a sus corporaciones les va mal. Como los adolescentes malcriados

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La sal de la vida

La sal de la vida

por Maite Pérez Larumbe – Domingo, 10 de Junio de 2012 – Actualizado a las 05:10h

En estos tiempos tristones y pesarosos resulta complicado hallar el equilibrio entre la justa queja y el rebote y el legítimo disfrute. O nos pasamos o no llegamos. Llega a ser una cuestión política. Lo es en el sentido de que si nos centramos en los aspectos más emocionales del día a día y nos abandonamos a la psicologización, corremos el riesgo de olvidar la dimensión de la estructura económica, política y social en la que nos movemos, existimos y somos, de la que formamos parte aunque en gran medida parte minúscula y sufridora de consecuencias. Las llamadas al optimismo se vuelven sospechosas según su procedencia. No me diga usted, usted precisamente, que mire la vida con confianza, pero a la vez, contemplarla así es una decisión de la que depende no sé si mi futura ventura, pero desde luego, sí la calidad de mi presente.

Arrumbadas las grandes expectativas, suenan llamadas de atención sobre las pequeñas cosas que constituyen un reservorio de ánimo, placidez y bienestar. La antropóloga francesa Françoise Héritier recoge en su libro La sal de la vida un listado de momentos, actividades y sensaciones felices. Cuestiones simples como oler pan recién hecho. Por su parte, el bloguero Neil Pasricha, que pasaba en junio de 2008 una temporadilla gris marengo, decidió publicar en su blog 1000 awesome things un suceso agradable que le hubiera pasado cada día. Ha llegado a las mil entradas y ha cumplido su objetivo.

La sal de la vida es eso, la sal. Un potenciador del sabor. Es imprescindible una trama que sostenga las pequeñas partículas para que estas se disuelvan y la impregnen. Claro, que si no nos gustan las acelgas, una pizca de sal no las va a mejorar por más olor a pan recién hecho que flote en el ambiente. Pero, ¿quién sabe? Puede que la lista empiece olfateando y acabe hasta las narices buscando un sustituto a las acelgas y esta sustitución adquiera tintes políticos y bastante titánicos. Puede que descubramos que el bienestar a todos los niveles es un asunto inaplazable.

Mi relación personal va a incluir también los que considero grandes inventos de la humanidad. Como habrá quien hable de la penicilina, la imprenta o la rueda, voy a tirarme a lo elemental y posiblemente frívolo. El sofá, la cerveza, las gafas de sol y el rímel para empezar. En cuanto a los momentos felices, las primeras entradas son fáciles, episodios como mirar unos zapatos nuevos mientras estrenan la calzada y descalzarse al volver a casa, leer un libro y encontrar citada esa frase de otro libro que tanto nos conmovió, reír con un chiste nuevo.

Al hilo, me viene una de las mejores enumeraciones que conozco, una que me cuesta leer en voz alta sin que se asome la lagrimilla. El Otro poema de los dones, de Borges. Pero este no es una pequeña cosa. Es muy, muy grande.

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Juventudes Carlistas en Montejurra´12

Comunicado de JJCC en Montejurra 2012

 

Un año más los militantes del Partido Carlista nos volvemos a encontrar en este monte. Y un año más comprobamos que el desarrollo de los acontecimientos sigue legitimando nuestro proyecto de socialismo autogestionario como una alternativa válida ante los retos que afronta nuestra sociedad. En la coyuntura presente es cada vez más evidente que los problemas de crisis económica, fractura social y déficit de representatividad política no se van a resolver de ninguna manera ni con reformas sectoriales ni con un simple cambio de partidos políticos en la gestión de las administraciones públicas. Es necesario un cambio mucho más profundo, y para nosotros está claro que una respuesta al servicio de los intereses de las clases populares ante la situación presente pasa imprescindiblemente por la transformación de las estructuras sociales y políticas existentes actualmente en el Estado español.

 

En estos últimos años protestábamos porque como jóvenes nos encontrábamos con que el mileurismo era prácticamente un privilegio excepcional, por las dificultades para acceder a una vivienda propia como consecuencia de la especulación capitalista, por la sobreexplotación laboral y la precariedad pero la agudización de la crisis así como las recientes reformas laborales expresan claramente dos cuestiones: En primer lugar que no estamos ante un simple reajuste temporal de la estructura productiva sino que nos encontramos ante una vuelta al capitalismo más salvaje. Y en segundo lugar, que no existe un problema sectorial de la juventud de manera independiente respecto al resto de la sociedad sino una vivencia específica y primeriza por parte de la juventud de las consecuencias de la crisis general.

 

La alternativa de la oligarquía y del Estado liberal es bien visible: restricciones en las libertades civiles, recortes en los derechos sociales y laborales, encarecimiento de los artículos más básicos, y criminalización de cualquier forma de disidencia social. Si no queremos que nuestra sociedad avance en esa dirección a las nuevas generaciones nos corresponde tomar la iniciativa recuperando la movilización y la lucha.

 

Más allá del neoliberalismo, ahora mismo no solamente es posible sino también urgente construir una alternativa global desde la izquierda, desde los movimientos sociales, desde las diferentes naciones y desde abajo. Y en esto estamos.

 

Montejurra, 6 – V – 2012

 

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Montejurra 2012

MONTEJURRA 2012: VAMOS CAMINANDO

 

 

Eguerdi on lagunok, buenos días compañeros/as:                                                              Voy a empezar con un recuerdo para “El Conde”, Juan Francisco de Asís Martín de Aguilera y Arenales, fallecido el 30-I-2012, que fue Secretario General Federal de nuestro Partido Carlista y que, como tal, se dirigió desde esta tribuna a todos nosotros; considero que es un espejo en el que podemos ver reflejada la relatividad de la forma en la que se presenta la vida en cada uno de nosotros, así como la forma en la que expresamos nuestra ideología, o el cargo que nos toque desempeñar.  A pesar de todo, los Carlistas seguimos adelante, “vamos caminando”, como reza el eslogan de este año.

Advierto también que cuando me oigáis decir la palabra “crisis”, me estoy refiriendo a la estafa que el mundo financiero ha perpetrado contra el mundo laboral. Y cuando diga “reforma laboral” me estoy refiriendo a la expropiación de derechos laborales perpetrada por el Gobierno  del PP (y antes del PSOE) al servicio del neoliberalismo económico.

Y es que necesariamente tenemos que referirnos hoy, aquí, de nuevo, en Montejurra, a la que llaman crisis, porque, con las medidas que están tomando los gobernantes, no nos dejan salir de ella, ya que se mueven en un círculo vicioso, cerrado; están haciendo más hondo el pozo para que nos cueste más salir de él.

Un intento de dar una salida a este círculo vicioso fue la Huelga General del pasado 29 de marzo, exitosa y muestra de civismo, digan lo que digan los que la han provocado. El Gobierno del PP y los Medios de Comunicación mayoritarios,  representantes ideológicos de lo que ahora llaman “mercados”, o sea, del Capital, del Neoliberalismo económico, se despacharon a gusto contra ella y sus convocantes, los Sindicatos, diciendo que no era la solución (si lo fuese, haríamos más), que no creaba empleo (a la vista está que las sucesivas reformas laborales que se han hecho tampoco), así como que era inoportuna porque el Gobierno del PP acababa de empezar, aún no llevaba los 100 días (mejor prevenir que lamentar). Porque los que nos imponen el despido más barato y más fácil, la reducción del crédito, el recorte en los servicios sociales básicos y necesarios, no producen con ello un aumento de la actividad productiva, ni reducen la morosidad,  ni el paro, ni aumentan el bienestar social. Con la normativa laboral existente antes de esta mal llamada “reforma laboral” que nos impone el PP, así como con la que hizo el PSOE en 2010, tanto Aznar como Zapatero presumían  de “champions  ligue” económica. Y ahora el PP se queja de la “herencia recibida”; ¡ya conocía la situación económica y social!; ¡todos éramos conscientes de ella!. Y a pesar de saberlo se presentaron a las elecciones; o sea que tenían interés en manejar los resortes del poder, y de estar en los lugares donde se toman decisiones; ¡por algo será!. Y si se siguen quejando de las dificultades, que se retiren, que dejen  paso a otros que estamos dispuestos a intentar salir de ésta, de otra manera. Porque hay otras maneras de hacer las cosas, de forma más solidaria y equitativa, repartiendo las cargas y los beneficios.

La pasada Huelga General se hizo contra una reforma laboral “extremadamente agresiva”, como la calificó el ministro de economía del PP, Luis de Guindos, el directivo de Lehman Brothers en España y Portugal y que fue incapaz de evitar su quiebra. Es una reforma laboral que busca asegurar aún más  la ganancia del empresario, el negocio del empresario, que es su empresa. Pero hay muchos más trabajadores que empresarios; y el negocio del trabajador es su puesto de trabajo, y porque también tiene que obtener beneficios de él, tiene que defenderlo y cuidarlo, y formarse para poder ser capaz de  estar tanto en la producción como en la dirección y ámbitos de toma de decisiones, llegado el caso.                                                              Quiero subrayar que una relación laboral es distinta a una relación mercantil.

No son palabras contra los empresarios ni contra la iniciativa privada. Son palabras a favor de la responsabilidad, de la autodisciplina, tanto en el ámbito de la producción como de la dirección; son palabras a favor de la Autogestión en el mundo del trabajo.

Hay un vídeo circulando en Internet en el que la entonces portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, y hoy, también vicepresidenta del Gobierno del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, se oponía a la reforma laboral que el PSOE hizo en verano del 2010 porque dicha reforma abarataba el despido, era injusta, y no iba a crear empleo.

Hay otro vídeo en el que Dolores de Cospedal, Secretaria General del PP  y, ahora, además, Presidenta de Castilla-La Mancha, se opone por antisocial e injusta, al anuncio de una posible “amnistía fiscal” que preparaba el PSOE a los muy españoles defraudadores en el pago de los impuestos, y que llevan su dinero a los llamados “paraísos fiscales”. El PSOE no tomó esa medida, pero el PP sí lo ha hecho en el día 100 de su llegada al Gobierno. O sea que sea lo que sea que se haga, si lo hace el otro es antisocial; si lo hace el PP,  es algo correcto, una medida valiente y necesaria, aunque no guste, “una medida excepcional en una situación excepcional” como dice el Sr. Montoro, ministro de Hacienda.

En mi opinión, la expresión que mejor cuadra a esas medidas es la de “injustas”.

Esta actitud lo que pone de manifiesto es el ansia de poder del PP que le lleva a mirar los propios intereses de los miembros de ese Partido, por encima de los intereses generales de la Sociedad. También se podría pensar que da lo mismo votar al PP que al PSOE, que sus votantes son intercambiables; pues no, no hay que votar ni a uno ni al otro si queremos quitarnos de encima a esta “casta” de políticos profesionales, al menos.

El PP, en la última campaña electoral dijo que no iba a subir los impuestos ni a abaratar el despido laboral, y, ya en el Gobierno, ha hecho lo contrario; y está haciendo otras cosas que no anunció en dicha campaña. Según Rajoy, no iba a tocar ni la Sanidad, ni la Educación, ni el IVA…¡toma ya!. Y también dice que todas las barbaridades que están haciendo es para generar confianza en “los mercados”; y no hay manera de que esos “mercados” le otorguen esa confianza; va a tener que ir a Argentina y a Bolivia a conseguir esa confianza. También se ha despachado el PP a gusto, por boca del Sr Hernando, contra las manifestaciones del pasado 1º de mayo y sus convocantes,  los Sindicatos, acusándoles de generar miedo en la Sociedad, cuando lo que hay que hacer es insuflar confianza. Pero, ¿quién va a confiar en un mentiroso?. Porque mienten; son unos mentirosos compulsivos; ¿cómo les vamos a creer cuando dicen que no hay alternativa, que no hay otro camino que el que ellos nos quieren imponer?. ¡Claro que hay otras formas de salir de esta difícil situación, y llevamos varios años proponiéndolas aquí: reforma fiscal progresiva (que pague más quien más gane, proporcionalmente), aumento de inspectores y de las inspecciones fiscales y laborales, para luchar contra el fraude, disminuirlo, y hacer aflorar la economía sumergida, y fortalecer, así, la Seguridad Social y los ingresos del Estado; reparto del trabajo y de la riqueza que genera ese trabajo; un salario mínimo interprofesional digno del nivel de vida y del modelo social de la Europa que somos, y que se caracteriza por ser un modelo social de consenso, tendente a evitar desigualdades extremas, fruto del clima de cooperación surgido del escarmiento de la desolación que trajo a Europa el Capitalismo salvaje, el Nazismo y el Fascismo; un modelo social que , Mario Draghi, ex directivo de Goldman Sachs, un banco de inversiones americano, ha puesto en cuestión desde su puesto de Presidente del Banco Central Europeo.                                                                         Sigo apuntando a los 1200€ limpios para que podamos cubrir nuestras necesidades básicas, y darnos algún capricho también, y podamos contribuir a mantener la actividad económica con nuestra capacidad de compra, y también contribuyamos con los impuestos a fortalecer las políticas redistributivas de la riqueza que generamos con nuestro trabajo, así como los Servicios comunes, además de ser una de las formas de la solidaridad que queremos, una forma de cuidarnos unos a otros, y de mejorar el entorno físico y social para dejarlo saneado a la siguiente generación. También, hacer que los movimientos de capital paguen un impuesto similar al que paga el mundo del trabajo para evitar que la especulación económica y monetaria sea un fin en sí mismo, que es lo que nos ha traído a esta negativa situación: más de 3 millones de parados en España llevan el sello de esta especulación financiera.

¡Claro que hay que estar dispuesto a hacer y a aceptar reformas!; la casa ha de cumplir su función de abrigo y refugio para todos los que viven en ella; y una vez conseguido el espacio suficiente y seguro para cada habitante, se podrá iniciar el capítulo de las comodidades. ¡Claro que hay que hacer reformas!; ¡en los sectores que tienen problemas de funcionamiento y que son generadores de problemas  en otros sectores!; en el caso actual, en el sector financiero; pero no dando dinero a los que tan mal lo han administrado, sino utilizando el control público de ese dinero de todos, para que cumpla su función de medio, de siervo del ser humano: posibilitar el progreso social dinamizando la actividad económica de las familias, de los autónomos, de las empresas (pequeñas, medianas y grandes), y de las instituciones redistribuidoras de la riqueza generada por esa actividad económica productiva.

Y para esto la mitad del camino ya estaba andado pues se podía haber hecho a través de unas instituciones de carácter semipúblico ya existentes, las Cajas de Ahorro. Pero lo que se ha hecho desde el Gobierno y el Banco de España ha sido privatizar dichas Cajas de Ahorro, disolviéndolas en Bancos, y regalándoles a éstos el 51% de la cuota de mercado que controlaban las Cajas. Es la culminación de la desamortización de la riqueza pública, emprendida hace 30 años. El agujero económico de las Cajas se rellenará, pero será en provecho de sus nuevos dueños, los accionistas y directivos de los Bancos privados; y aún tendremos que seguir rellenando, con dinero de todos nosotros, el agujero de los Bancos privados, a través de unos intereses usureros de la “deuda soberana”, y de los recortes en los Servicios sociales, necesarios por básicos.     Y en esta cuestión, el papel de la Europa política ha sido penoso pues se ha puesto al servicio de la Banca, alemana sobre todo. El Banco Central Europeo, entidad pública creada por entes públicos, los Estados de Europa, no presta dinero a los Gobiernos europeos, entidades públicas, sino a la Banca privada, a un 1% de interés, para que sea ésta la que preste dinero a los Gobiernos europeos, hasta a un 7%; a partir de ahí entraría a funcionar el llamado “Fondo de rescate europeo”. Si la Europa política funcionase, y el BCE, como emisor de moneda, estuviese a su servicio, y respaldado por el poder y la riqueza de toda Europa, la llamada “Deuda soberana” la pagaríamos al 2-3%, a través de los llamados Eurobonos; hoy sería una forma de solidaridad interterritorial europea con los países de la periferia; eso sí, Alemania pagaría algo más cara que ahora su deuda, los Bancos ganarían menos, y tendríamos que echar y llevar a juicio a los Gobernadores de los Bancos centrales de los Estados azotados por esta crisis, por su mala gestión, su falta de control de la Banca privada, y por sus excesivos sueldos.

Voy a terminar haciendo referencia a algo positivo y que a todos nos hubiese gustado que se hubiese producido unos años antes; soy afortunado porque me ha tocado a mí hablar de eso positivo para la Sociedad de la que formamos parte. Me refiero al “fin de la actividad armada” de ETA, al fin del terrorismo de ETA. Los Carlistas ya dijimos, con ese motivo, que no eran tiempos de “borrón y cuenta nueva” porque eso sería añadir un nuevo borrón a una historia llena de borrones; dijimos también que no eran tiempos de revanchismo nacidos de la rabia y la impotencia; son tiempos de normalidad y de generosidad democrática. Ya en el Manifiesto por la Paz  que hicimos público en 1996, apelábamos al diálogo y a la generosidad como medios para superar ese problema y buscarle una solución adecuada, satisfactoria, y beneficiosa para todos los ciudadanos libres que conformamos la Sociedad libre. Son tiempos de darnos la oportunidad de demostrarnos que somos capaces de ser generosos; con los que han sufrido directamente los efectos desoladores de las acciones terroristas, con las víctimas, en primer lugar, y también con los victimarios. Generoso es el que puede y quiere, no el que está obligado a dar, hacer, o decir algo.

Por eso pedimos que se vayan desmontando las leyes especiales hechas en situaciones especiales, como la Ley de Partidos, la Ley de revisión de cumplimiento de penas, y los Tribunales especiales como la Audiencia Nacional, así como las situaciones irregulares, como es el cumplimiento de la condena lejos del lugar de la residencia familiar y del juez natural. Es tiempo de volver a la vida legal normal, la que está hecha según la norma del interés general de la Sociedad, porque la situación especial, la pesadilla, ya es historia, afortunadamente para todos, aunque a algunos les cueste más que a otros digerirla. Felicitémonos por ello.

Los Carlistas seguimos, “Vamos caminando”

Animo y adelante, compañeras/os, muchas gracias.

Montejurra 6 – V – 2012

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15 M, un año ya

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Tribuna Abierta

15-M, un año ya

por antxon lafont mendizabal – Viernes, 11 de Mayo de 2012 – Actualizado a las 05:12h

Regularmente, la clase política da signos de impaciencia pronto disimulados por sus dirigentes cuya mayor aspiración revolucionaria es impedir las olas discrepantes.

Pero nada se detiene. La utopía de una nueva forma de vida, menos conflictiva, parece acercarse al baluarte y promete un futuro más solidario. La mayoría silenciosa jalea, desde sus acolchadas butacas, a sus oradores autorizados que se suceden, a codazos, en las pantallas de las cadenas de tv. Cuando el recado de hartazgo es pronunciado por un joven personaje barbudo, el diagnóstico del televidente transforma el mensaje en manifiesto antisistema, aunque coincida, en varios puntos, con el del crítico reaccionario.

¿Qué objetivos desea alcanzar la sociedad bien pensante? Según las encuestas, los deseos del 15-M ponían en evidencia los principales temas de preocupación de todo quisqui: la lucha contra la corrupción, la limitación del poder de los mercados financieros, la imparcialidad de los medios (seguramente los que van en sentido opuesto al del encuestado), la reforma educativa, la reforma del mercado laboral, la defensa del Estado de bienestar, la mejora de las ciudades. Otros objetivos parecen más o menos defendidos a la vez por parte del ciudadano de butaqueo y por los protagonistas del 15-M: la reforma del mercado laboral, la protección del medio ambiente, la igualdad entre hombres y mujeres, quedan objetivos que las dos clases de población, aquí juzgadas quizás abusivamente, podrían codefender: es el caso de la reforma electoral, de la transformación de la democracia, de la culpabilización de los generadores de la crisis, de la reducción del gasto militar.

Las observaciones y oposiciones contundentes a los objetivos citados correspondían a personajes de la vida política más conocidos por su afición a la redundancia sectaria que por su pertinente crítica. ¿Qué pensar a la lectura de esta encuesta, que muestra que los electores situados coinciden en siete y quizás diez objetivos con los 14 prioritarios atribuidos a los indignados, a los que se cataloga de antisistema?

Satisface la aspiración a otro tipo de vida más basado en la calidad que en la cantidad. Defrauda la tendencia de algunos intelectuales, y de voces de debate, que se ensogan en cualquier argolla resguardada.

Todavía crujen las observaciones estridentes de electos, electa esta vez, que tratando a la juventud indignada de camorristas y pendencieros, seguía afirmando que pueden esconder un golpe de Estado. Curiosa analogía emitida por una persona que algo sabe del alzamiento militar de 1936. Como en mayo 68, personas de esta índole podrían pregonar como se proclamó en un templo parisino, “Dios, sospecho que es usted un intelectual de izquierdas”.

Pasemos de epifenómenos. Mustios personajes aquellos que son incapaces tanto de imaginar utopías, muchas de ellas realizables, como de idear un mundo mejor. ¡Qué tristeza!

De ambos acontecimientos, 15-M y Mayo 68, la actitud freudiana de intelectuales fatigados es pretender que ya no queda nada. ¡Cómo se olvida el pasado cercano!

Algunos historiadores solo tratan periodos a cuyos testigos no corren el riesgo de enfrentarse porque han desaparecido, en sentido propio y/o figurado. Nuestro tipo de sociedad, que tantas ventajas presenta para algunos, ha castrado el espíritu revolucionario pero no ha conseguido acallar expresiones de indignación cuyo efecto ha certificado disfuncionamientos evidentes que soportamos con la promesa de que “mañana afeitaremos gratis”. ¿Cabía esperar otra actitud de parte de la clase política que brilla por la cruel endeblez de algunos de sus protagonistas de Estado dejando poltronas a individuos solo capaces de opciones a plazo electoral, transformados hoy en esquiladores de oficio? ¿Qué esperar de decisiones sobre la vida empresarial tomadas por personas que nunca han estado en empresas, como es, parece ser, el caso de cuatro ministras(os) del actual gobierno del Estado español y cuya vida laboral se ha desarrollado exclusivamente en la política? Sería el caso, por ejemplo de la ministra de empleo. ¡Cómo no indignarse!

Mientras no cambie el modelo de base, la búsqueda de solidaridad quedará sin efecto y siempre habrá alguna nostálgica y varios nostálgicos de épocas en las que la “calle era suya”.

Una forma de violencia, no punible por esos violentos, a la que nos han habituado, consigue evitar debates sobre el futuro que tan ocupado está. Por ahora, en la piel de toro, se han inventado las indignaciones por horas autorizadas con la precisión de un relojero suizo.

La actual crisis, no obstante, facilitará la reflexión por lo menos de las nuevas generaciones de nativos digitales, y nos conducirá, en la mayoría de los casos, a levantar, por necesidad, el pie del acelerador de lo más para aprender a vivir mejor con menos.

Si es así, celebraremos cada año el Día de la Crisis. ¡Prometido!

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EL FEDERAL Nº 41

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HUELGA GENERAL

 

 

 

 

El Consejo Federal de Dirección del Partido Carlista de las Españas, reunido en Logroño el 3 – III – 2012, ha acordado apoyar la convocatoria de Huelga General realizada por los Sindicatos para el día 29 del presente más de marzo, por las siguientes razones:

 

1)       La actitud insolente y provocadora del Gobierno del PP merece una respuesta firme y clara, así como una muestra de repulsa total a su política de acoso a los trabajadores y expropiadora de derechos laborales.

 

2)       Lo que el Gobierno del PP llama “reforma laboral” no es tal sino que supone la traslación al papel de la consideración del trabajador como si fuese un pañuelo desechable.

 

 

La situación de empobrecimiento a la que nos ha llevado la Banca y la situación de desánimo a la que nos han llevado los Medios de Comunicación, mayoritariamente en manos de la derecha económica e ideológica, no favorece el ambiente y la disposición a hacer esta Huelga General, pero hacemos un llamamiento a sobreponerse, a levantarse y a “enseñar los dientes”. La postura individualista de “sálvese el que pueda” no soluciona nada pues uno a uno no somos obstáculo para los dueños de las empresas y del Capital. La respuesta ha de ser conjunta, y llamamos a los trabajadores a sindicarse…., a pesar de algunos sindicalistas.

También hacemos un llamamiento a los Sindicatos para que su actuación movilizadota no se limite a esta Huelga General contra la mal llamada “reforma laboral” perpetrada por el Gobierno del PP, sino que promuevan también otro tipo de acciones que no puedan ser tomadas como excusas por los empresarios para despedir más trabajadores, como concentraciones en horarios no laborales, los días festivos por ejemplo, para llegar a plantear un día, de seguir el PP con esta política de acoso laboral y social, una Huelga General cívico-política.

 

 

Logroño 3 – III – 2012  

 

 

 

 

 

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