[Igualdad] Todos los días son el 8 de marzo

[Escrito por una compañera carlista y publicado en la web del Partido Carlista de Madrid.]

Marzo, con M de Mujer

Es ya marzo, es el momento, todo listo el ánimo de lucha volcado con la fiesta, los slogans mil veces repetidos. Todas bajo la misma bandera en defensa de lo que por derecho nos corresponde, plantando cara al mundo y a la sociedad hipócrita que dice pero no hace.

Aquí estamos, un mar joven que olea desde la infancia hasta los 80, las que esperan de nosotras un futuro mejor y las que lucharon de verdad, con sudor y lágrimas por alcanzar lo que  hoy tenemos aun no lo justo, lo nuestro.

Vamos a la calle todas, vamos a gritar nuestra indefensión  ya no ante las bestias que aun andan sueltas disfrazadas de corderos muchas veces, lo hacemos  para despertar de su largo sueño a la Justicia, a soliviantar el dolce far niente de los políticos cuando las campañas acaban, la pasividad de mis vecinos y de mi entorno todo si llega el caso, a que  se respete y retribuya  mi trabajo por bien hecho y por justicia.

En marzo hemos cambiado el duelo de un recuerdo por la alegría de la lucha justa, nadie nos recrimina, no se atreven porque ahora YA somos más. Nuestra plenitud aun no alcanzada, empuja, se hace oír. Que no manipulen, aunque ya no pueden, que la mujer en marzo ni es de izquierdas ni de derechas, ni tan siquiera  apolítica; la mujer  se deja teñir de morado, se pinta la cara, se lanza a la calle, no por que otros lo digan, es porque  falta mucho por recorrer,  porque ayer o da igual cuando, otra de las nuestras  nos dejó a manos de un animal, es porque otra niña temió volver a casa sola y tuvo razón, allí estaban  esperando a la presa, y es porque pese a lo que  creemos alcanzado, sigue habiendo alguien que piensa para sus adentros “algo haría”  o, lo que es peor y más hiriente,  dará respiro al que actuó  “bajo trastorno momentáneo irrefrenable, o enajenación  mental” .

Es marzo y soy mujer, como lo fui hace un mes o muchos años, no siento la necesidad de saltar a gritarlo a la calle porque lo he hecho  siempre con mis actos, con orgullo de serlo, con rabia de sufrirlo; he empujado con todas mis fuerzas por alcanzar justicia para todas aquellas mujeres silenciosas que me rodearon en el trabajo, en el día a día.

Sí, soy mujer y exijo el puesto en la sociedad que merezco por mis propios valores, no por cuotas representativas que corren el peligro de elevar a quien no sabe con el consiguiente desprestigio. Me he movido en un mundo de hombres, hombres progresistas  e implicados en un cambio social igualitario y pese a ello, he sufrido su reproche por mi sexo, por enfrentarme al macho inigualable.

Pero en marzo no acaba la lucha con un color por bandera, me niego a que el boom mediático me silencie y ponga en mi boca o mis hechos lo que a otros interesa. Nunca consideraré al hombre mi enemigo, sería absurdo, pero sí intentare cambiar el tatuaje que muchos tienen en su cerebro genéticamente marcado, aunque en público lo oculten.

En marzo la fuerza de la Ley no lo es más, en marzo pese a todo siguen matando, en marzo se mira a otro lado, se silencia, se hacen oídos sordos no solo al dolor físico sino al dolor de la cola del hambre con un taper en la bolsa reciclada mil veces de cuando compraba en el súper que ya no visita, al pan barato en la mano del hijo sin más adorno que el que dá el hambre, al dolor de ver  hundido al hombre compañero de tu vida, que no consigue cumplir con su papel de mantener  casa y comida.

Por eso no celebro marzo, me duele que es bien distinto y clamo como puedo por igualdad en el trato, no más ni menos, ser,  tener el derecho y la obligación de mantener la cabeza alta frente a todos y en lo que tu capacidad o voluntad te otorgue ocupar tu lugar con altanería si es preciso, con soberbia, con orgullo de haber alcanzado lo que querías sin regalos.

Los políticos  me manipulan  cuando quieren, las leyes no me  protegen, los jueces  me “interpretan”,  los periodistas me ven como carnaza de noticia y cuando todo esto realmente se denuncie sin cortapisas, ese día me vestiré de fiesta y saldré a  pasear con mis mujeres al sol de la libertad completa.

Marzo con M de Mujer no debe  ser un paréntesis,  cada año un marzo a celebrar los nuevos logros, los pasos  caminados en los 365 días y cada año en la fiesta los compañeros  con nosotros, los hombres de verdad que nos animan y abren la puerta de la libertad completa, tantos años cerrada a la  mujer por ignorancia, por  dominio, por miedo.

Una mujer carlista.

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