Ideología del Partido Carlista

La oferta del Partido Carlista es la de un Socialismo en Libertad que supone la gestión democrática de la sociedad. El socialismo en libertad no es otra cosa que la Autogestión Global de toda la sociedad.
El socialismo en libertad, es decir, el socialismo de autogestión global se contrapone a las concepciones capitalistas- dictatoriales, a las democracias formales liberal-capitalistas y al socialismo estatalista, el mal llamado “socialismo real” por todos los enemigos declarados del socialismo plural.

Nuestra oferta pretende acercarse a una democracia más real, es decir a una gestión democrática, a una participación plena de toda la sociedad, que permita al mismo tiempo alcanzar la libertad de los pueblos, la libertad económico-laboral y la libertad ideológica.

El Carlismo considera, es desde luego la realidad, que el hombre vive al mismo tiempo en tres tipos de comunidades que corresponden a tres convivencias: la convivencia en el marco de la vecindad, en el marco del trabajo y en el marco del pensamiento o ideología.
AUTOGESTIÓN GLOBAL.
El Partido Carlista considera imprescindible un sistema político que surja de las entidades más próximas al hombre y resuelva, a partir de ellas, cuantos problemas se pueden y se deben resolver al nivel más próximo al hombre, antes de recurrir a estamentos superiores.
Así es cómo se configura una pirámide de mecanismos económico-laborales, ideológicos y de ciudadanía, a niveles locales, comarcales, nacionales, federales, internacionales, que permite en cada nivel la resolución de los problemas que le sena propios y además permita al hombre participar más fácilmente en la vida de su comunidad.
Al hablar de Autogestión Global o Total, debe entenderse como gestión democrática de abajo a arriba y aplicarse simultáneamente a la vida de los pueblos, a la vida económica y a la vida ideológica.
AUTOGESTIÓN DE LOS PUEBLOS O FEDERALISMOS.
Para la realización de una sociedad democrática es necesaria, entre otras, la Autogestión de los Pueblos, para poder crear, para poder desarrollarse según su propia iniciativa.
La Federación de los pueblos es una autogestión comunitaria, es el poder unificador, pero unificador con libertad, que permita a cada pueblo manteniendo su propia personalidad, ser co-creador de mayores unidades políticas.
La concepción federal de la sociedad es la que hará posible una sociedad democrática, porque permitirá al hombre integrarse en su comunidad local y, al mismo tiempo y a través de ella, primero, en una comunidad nacional y, posteriormente, en una comunidad internacional.
AUTOGESTIÓN ECONÓMICA.
Creemos que la empresa del mañana debe ser una república del trabajo. La dirección de la empresa debe ser elegida por los propios trabajadores de la misma.
El capital necesario en cualquier empresa debe estar al servicio de esa república del trabajo: así ya no serán los trabajadores los servidores del capital sino a la inversa, siendo entonces el capital una herramienta en manos de los trabajadores.
Esta concepción de la empresa de autogestión permitirá devolver colectivamente a los trabajadores el dominio sobre su instrumento de producción.
Pero la autogestión en la empresa debe estar orientada hacia las necesidades de toda la sociedad. Y, si queremos que la sociedad y sus orientaciones partan de las decisiones de los trabajadores, es preciso utilizar un mecanismo federalizador de la voluntad de los trabajadores para proponer la gestión democrática de la economía.
Consideramos que el sindicato debe ser el instrumento que sirva para canalizar las propuestas de planificación económica del trabajador, desde el nivel local hasta el nivel federal de los pueblos.
El sindicato debe ser el conductor de análisis de las posibles economías y de las propuestas que, en cada nivel comarcal, regional, nacional, federal, etc, podrá proponer soluciones a los estamentos políticos de modo que , en cada uno de estos niveles, se pueda planificar la economía en función de las necesidades, de las posibilidades y de las metas alcanzables en el futuro.
Este mecanismo sindical de planificación completa la autogestión económica porque le da dimensión universal.
AUTOGESTIÓN IDEOLÓGICA.
Si queremos alcanzar una sociedad capaz de evolucionar a la velocidad de las necesidades democráticas de nuestro tiempo, es necesaria la independencia de la creación ideológica respecto a las metas ideológicas que hoy existen en el mundo y que enfeudan o domestican las grandes corrientes actuales.
El Partido Carlista cree que el pluralismo político o ideológico es un bien, no sólo por lo que representa de respetar la libertad de las personas, sino porque con ideas presenta constantemente a la sociedad otras materias de diálogo, otras visiones que impiden la esclerosis.
La ausencia de pluralismo tiende a frenar la lógica evolución que el tiempo produce (la legitimidad del pluralismo se fundamenta en la misma naturaleza y dignidad del ser humano, dotado de inteligencia, voluntad y libertad).
Para que haya presentación de opciones ideológicas, libres de enfrentamientos, es preciso que los partidos políticos dejen de ser simples máquinas electorales y se transformen el comunidades políticas de afiliados, partidarios y simpatizantes, de forma que la vida democrática interna de los partidos políticos no se vea reducida a un Congreso cada x años o a una campaña electoral cada otros x años.
Es preciso que sea permanente dentro de los partidos el diálogo de sus militantes y afiliados. Así es cómo vemos la autogestión ideológica a través de los partidos de masas.
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmailFacebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail