Presentamos hoy una nueva edición de la Marcha por el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas, que organiza y convoca la ASAMBLEA ANTIPOLÍGONO desde su fundación. La de este año, será la XXIV Marcha y, como en otras ocasiones, colabora en nuestra convocatoria la Plataforma No a la Guerra, de Ejea y pueblos. Queremos recordar que esta colaboración entre nuestros colectivos, viene dada por la necesidad de responder a la imposición del polígono de tiro, desde ambos lados de la muga navarro-aragonesa, pues a pesar de que los beneficios se los reparten unos, los perjuicios los sufrimos en común.
El lema central de nuestra Marcha durante este año será “Las Bardenas para la Paz”. Al mismo tiempo que reafirmamos nuestra oposición a toda violencia, lejana o cercana, queremos resaltar en esta edición los riesgos de que nuestro entorno se utilice como entrenamiento de guerras. Los riesgos para la población que recibirá las bombas son altamente evidentes; los de la población de aquí, suelen ignorarse por las instituciones oficiales como si no existiesen. Pero recordamos, una vez más, que además de molestias y ruidos, estamos expuestos a todo aquello con lo que experimentan militarmente los diversos ejércitos que han utilizado o utilizan Bardenas desde 1951. No olvidemos que hace unas semanas hemos sido, de nuevo, escenario de entrenamiento con bombas reales. Puede, o no, que dentro de unas décadas se desclasifiquen actuales secretos militares y sepamos algo más. No lo sabemos, pero sí sabemos que actualmente prima el secretismo y el llamado interés militar preferente, al que las poblaciones afectadas por el polígono tenemos que temer, dadas las experiencias negativas que hay a lo largo del mundo en otros lugares de entrenamiento militar.
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Con la pasada reunión sobre el cambio climático en Copenhague, la COP-15, Dinamarca se cubrió de gloria al dejar escapar sin frutos una oportunidad de oro para mostrar su mejor imagen ante el mundo entero; no lo pudo hacer peor el Gobierno de Dinamarca: demasiado avión, demasiada limusina y demasiada palabrería entre los representantes de los Gobiernos allí reunidos, y muy poco compromiso para una acción decidida y común a favor del asunto que allí les reunió el pasado mes de diciembre: el clima y los problemas que nos acarrea su cambio acelerado.




